Cuando se sube o se baja de peso de forma brusca, la piel se estira más rápido de lo que sus fibras aguantan y aparecen las temidas estrías. No son una mancha superficial: son una rotura de las fibras de colágeno y elastina de la dermis, y esa es la razón de que ninguna crema las borre del todo una vez formadas.
Estrías rojas y estrías blancas: no son lo mismo
Al principio, en la fase reciente, las estrías son rojas o moradas, porque todavía se percibe la circulación sanguínea bajo la piel. Son fáciles de ver y tienen el aspecto de una cicatriz nueva. Esa fase es la buena: es cuando el tejido sigue activo y responde mejor al tratamiento.
Con el tiempo, si no se tratan, esas estrías pierden riego, se aclaran y quedan blancas y algo hundidas, con una textura distinta al resto de la piel. Son la evolución de las rojas que no se trataron a tiempo y se han quedado como una cicatriz, y por eso cuesta más eliminarlas.
Las zonas donde suelen aparecer son:
- Pecho
- Abdomen
- Brazos
- Caderas
- Glúteos
Se dan más en mujeres que en hombres, y hay momentos de especial riesgo: el embarazo, la adolescencia y los cambios rápidos de peso.


¿Cómo prevenir las estrías?
La prevención es, con diferencia, lo más rentable. Pasa por controlar la alimentación y el peso, evitando los cambios bruscos, y por mantener la piel muy hidratada, con cremas y bebiendo agua: la hidratación es fundamental para conservar el colágeno y la elastina, que son los dos pilares de la elasticidad de la piel.
Hay productos naturales que van muy bien, como el aceite de oliva y el de coco, además de las cremas específicas para estrías. Las formuladas para el embarazo son un buen ejemplo: ayudan a mantener la piel en condiciones y facilitan que se estire sin que las fibras se rompan.
Tratamientos para las estrías blancas
Cuando la estría ya es blanca hay que ponerse en manos de un especialista, porque el objetivo cambia: no se trata de hidratar, sino de provocar que el tejido vuelva a fabricar colágeno donde se rompió. En Renacek contamos con los tratamientos corporales más eficaces para minimizar o eliminar las estrías blancas:
- Carboxiterapia: mejora la circulación de la zona y estimula la regeneración del tejido.
- Láser: actúa sobre la cicatriz para igualar textura y color con la piel de alrededor.
- Radiofrecuencia: aporta calor en profundidad y estimula la producción de colágeno, lo que mejora la firmeza de la zona.
Una advertencia honesta: en una estría blanca el objetivo realista es minimizarla, es decir, que se note mucho menos en textura y en color. Prometer que desaparece por completo no sería serio, y depende de cuánto tiempo lleve, de su tamaño y del tipo de piel.
¿Cuántas sesiones hacen falta y cada cuánto?
No es un tratamiento de una sesión. Lo habitual es plantear una serie de varias sesiones espaciadas unas semanas, porque el objetivo es que el tejido fabrique colágeno nuevo, y eso no ocurre de un día para otro: cada sesión deja un estímulo y la piel necesita tiempo para responder.
Cuántas y con qué ritmo depende de tres cosas: cuánto tiempo lleva la estría, su tamaño y la zona. Un abdomen con estrías antiguas y extensas necesita mucho más recorrido que unas pocas estrías recientes en la cadera. El plan se cierra en la valoración, después de ver la piel.
¿Qué se nota durante y después?
Depende de la técnica. La carboxiterapia produce una sensación de picor o de presión bajo la piel que dura unos segundos y se pasa sola. El láser se nota como pequeños golpes de calor. La radiofrecuencia es la más cómoda de las tres: solo calor.
Después es normal que la zona quede enrojecida un rato, y con láser puede aparecer algo de descamación en los días siguientes. Conviene hidratar bien la zona, evitar el sol directo y usar protección solar alta mientras dure el tratamiento, porque una piel que se está regenerando se mancha con mucha facilidad.
¿Cuándo se ven los resultados?
Con paciencia. Los primeros cambios se aprecian en la textura, que es lo que antes responde: la estría se nota menos hundida al pasar la mano. El color tarda más, y es lo último que se iguala.
La mejora sigue avanzando durante semanas después de terminar la serie, porque el colágeno nuevo se sigue formando. Por eso el resultado no se juzga el día de la última sesión.
¿En qué casos hay que esperar?
Hay situaciones en las que conviene posponer o descartar el tratamiento, y se revisan siempre antes de empezar: embarazo y lactancia, infección o herida abierta en la zona, brotes activos de enfermedades de la piel, tendencia a las cicatrices queloides y piel muy bronceada o con una exposición solar reciente, sobre todo si se va a usar láser.
También conviene comentar la medicación habitual, porque algunos tratamientos fotosensibilizan la piel. Con esa información el equipo decide qué técnica encaja y cuándo empezar.
Cuándo empezar
Cuanto antes, mejor: una estría roja tratada a tiempo tiene mucho mejor pronóstico que la misma estría convertida en blanca años después. Si tienes dudas sobre en qué fase están las tuyas, una valoración con nuestros especialistas lo aclara en una visita.
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